viernes, 16 de noviembre de 2012

APARATOS BUCALES EN INSECTOS III


Pues hoy le toca el turno a las hormigas.
No ha sido fácil hacerme con estas fotos, porque son rápidas y escurridizas, pero espero que os gusten tanto como las anteriores entradas.
Lo primero que quiero contaros es que hay muchísimas, más de 10.000 especies a lo largo de todo el mundo. En los bosques tropicales, que es donde se encuentran la mayoría de ellas, pueden llegar a suponer el 50% de los insectos.

Hormiga. Obsérvese la separación del cuerpo en tres partes diferenciadas.
Pertenecen al orden de los himenópteros, compartiéndolo con las abejas o avispas. De hecho, se cree que las hormigas aparecieron por evolución de algunos animales similares a avispas existentes en el Cretácico, es decir, hace unos 120 millones de años.

Atrapados en el tiempo
Himenóptero en ámbar, probable antecesor de hormigas y avispas.

Centrándonos en su alimentación, deciros que algunas hormigas se han especializado muchísimo en lo que comen, de manera que unas cultivan hongos, otras almacenan una especie de miel dentro de su cuerpo, etc. Pero lo más común entre las hormigas es ser depredadoras, carroñeras o herbívoras.

Presentan un aparato bucal masticador, con un labio superior y uno inferior bien marcados y con unas mandíbulas sorprendentes por su gran fuerza. Estas pueden ser usadas como pinzas, cizallas, tenazas, sierras, cuchillos, etc. dependiendo de la especie. Por lo general, en la zona apical de la mandíbula (la más separada del cuerpo de la hormiga) aparecen dientes, existiendo un diente apical, que es el que sentimos cuando una hormiga consigue "mordernos"

Hormiga, en cuyas mandíbulas puede observarse el diente apical.
Es conocido que las hormigas prefieren los alimentos dulces. En cuanto encuentran alguno de ellos, tienen dos formas de llevarlo hasta el hormiguero. Si el alimento es sólido, lo transportan hasta el nido, normalmente enganchándolo fuertemente con sus poderosas mandíbulas. Si es líquido, lo ingieren y lo llevan hasta el hormiguero en su interior. Las hormigas tienen dos "estómagos" de tal manera que desde el primero de ellos pueden regurgitar el alimento una vez han llegado al nido y almacenarlo allí para su posterior uso.

Hormiga tomando un resto de bebia azucarada.
Y termino contándoos una curiosidad. Ya sabéis que las hormigas son insectos eminentemente sociales, llegando hasta extremos sorprendentes, como la situación que ocurre con una hormiga española. En Sierra Nevada existe una hormiga parásita, que asalta los hormigueros de otra especie de hormiga, a razón de cuatro veces por año, robando sus larvas y llevándolas hasta sus hormigueros. Una vez allí, cuidan de estas larvas y las convierten en sus esclavas. 

¡Hasta la próxima entrada!




jueves, 20 de septiembre de 2012

APARATOS BUCALES EN INSECTOS II


Hola amigos:
Después del descanso veraniego, es hora de ir retomando las "tareas" del invierno. Y esta es una de las más gratificantes, así que vuelvo a disfrutar de vuestra lectura, esperando que vosotros disfrutéis de nuevo con mis fotos y comentarios. 
Hoy les toca el turno a las libélulas. 

Libélula posada sobre una rama.
Lo primero que me gustaría contaros es que hay dos tipos de "libélulas", las verdaderas libélulas, y los caballitos del diablo. Distinguirlos es sencillo, mientras que los caballitos tienen las alas plegadas cuando se posan, de manera que quedan paralelas al eje mayor del cuerpo, las libélulas no pueden plegarlas, de tal manera que las dejan perpendiculares al citado eje. 

Caballito del diablo, con las alas plegadas.
 Además, los caballitos tienen los ojos separados a ambos lados de la cabeza, mientras que las libélulas los tienen juntos y en la parte superior. Si queréis saber más sobre estas diferencias, no dejéis de visitar esta entrada de nuestro blog amigo, De paseo por la naturaleza, donde estan detalladas. 

Ambos pertenecen al orden de los Odonatos, incluido dentro de los insectos. 

Libélula, con sus características alas en perpendicular.
Pero, nosotros a lo nuestro, que en este caso son los aparatos bucales. 
Antes os contaré que las libélulas son grandes depredadoras, presentando dos modelos de caza en el estado adulto. Por un lado, pueden acechar a la presa posadas e inmóviles. Obervarán el paso de la presa con sus grandes ojos y atacarán con un rápido vuelo hasta alcanzarla. Por otro lado, pueden atacar en vuelo, es decir, pueden pulular de manera constante por su territorio y hacer un vuelo rápido cuando aparece la presa en su camino. En ambos casos, se ha demostrado que las libélulas pueden emplear la ilusión óptica, es decir, que tienen una forma de volar que confunde a las presas, de manera que estas creen que la libélula es un objeto estático, mientras ellas se acercan a toda velocidad hacia el infortunado animal. 

Libélula.
Cazan y comen moscas, mariposas, hormigas, abejas, avispas, e incluso otras libélulas o caballitos del diablo, eso sí, siempre que sean de menor tamaño. 

Cuando son larvas, forma en la que pueden estar desde 6 meses a 7 años, pueden llegar a cazar incluso pequeños renacuajos. 

Libélula a punto de eclosionar.
 Su aparato bucal es de tipo masticador, al igual que el de los saltamontes. Os invito a retornar un momento a la entrada anterior, buscar la foto del saltamontes en el que están señaladas cada una de las piezas y compararla con esta foto de la libélula.


Para terminar, un regalito. Durante la estancia en Puebla de Sanabria tuve la oportunidad de encontrarme con un caballito del diablo que acababa de "cazar" una pequeña larva, así que aquí lo tenéis, sujetando su presa entre las fuertes mandíbulas, y disfrutando de su recién cazado almuerzo. 

Caballito del diablo, disfrutando de su presa.
Y con esta foto me despido. ¡Hasta la próxima entrada!

jueves, 2 de agosto de 2012

APARATOS BUCALES EN INSECTOS I

Hola amigos:
Durante estos días, he tenido la enorme fortuna de pasar un tiempo como monitor de campamento en Puebla de Sanabria, con unos chavales magníficos y un equipo de monitores excelentes. En las rutas que hemos hecho, así como en los alrededores del Lago de Sanabria, e incluso en las cercanías de la residencia en la que nos hemos alojado, he tenido la oportunidad de fotografiar un sin fin de detalles de naturaleza que me gustaría iros mostrando poco a poco (tengo material para una temporadita, jeje)
Voy a empezar con los aparatos bucales de los insectos, un tema impresionante por lo diverso y complejo, y que espero mostraros en todo su esplendor. 

Los aparatos bucales de los insectos están formados todos ellos por el mismo tipo de piezas, sin embargo estas se fusionan o combinan entre sí de diferente manera o cambian por completo su morfología, permitiendo la existencia de aparatos bucales muy distintos, adaptados a los distintos medios y diferentes modos de conseguir alimento. 
Estas piezas son:
Labro. Es el labio superior. Es el techo de la boca y tiene función gustativa. 
Mandíbulas. Son pares y se situan lateralmente bajo el labro. Su función es masticar, lacerar, triturar...
Maxilas. Pares, situadas tras las mandíbulas. Son piezas auxiliares durante la alimentación. 
Labio. Representa el suelo de la boca y contiene dos palpos labiales. 
Partes del aparato bucal de los insectos.
Estas partes, organizadas de diferentes formas, dan lugar a los tipos de aparatos bucales. Aunque hay muchos, podemos citar algunos más básicos, existiendo toda una gama entre ellos. 
> Masticador. Es el más generalizado en los insectos, de tal manera que el resto de aparatos se han desarrollado a partir de este. Aparece en ortópteros (saltamontes, grillos...) coleópteros (escarabajos) y larvas de lepidópteros (mariposas y polillas)
> Picador-chupador. Puede taladrar tejidos y chupar jugos. Se da en muchos hemípteros (pulgones, chinches, cochinillas). Funciona como una aguja hipodérmica.
> Masticador-lamedor. Típico de abejas y avispas. Con las mandíbulas masticadoras pueden agarrar presas y con el labio obtienen una estructura acanalada que les sirve para llegar hasta el nectar de las flores. 
> Chupador con espiritrompa. Presente en los lepidópteros adultos (mariposas y polillas) La espiritrompa funciona como una probóscide que permite succionar líquidos hasta el esófago. 

Saltamontes verde, vista lateral.
Por ser el más primitivo, hoy vamos a centrarnos en el aparato masticador, y en concreto en el de los saltamontes. Los saltamontes comen principalmente hierba, aunque en ocasiones pueden comer hojas de otras plantas, e incluso algunos frutos. Existe alguna especie de saltamontes que puede cazar otros pequeños insectos, pero esto solo lo hacen en caso de hambre. 

El aparato bucal del saltamontes, por tanto, es un aparato adaptado a la ingesta de hierba, de tal manera que su función principal es la de triturarla para que pueda ser perfectamente ingerida y digerida por el individuo. 

Tettigonia viridissima, vista frontal.
Como curiosidad, diremos que los saltamotes selecciona muy bien la comida antes de ingerirla, probando su estado con las antenas, en las que presentan papilas gustativas.

Os presento a un ejemplar del género Oedipoda (Oedipoda caerulescens) Es un saltamontes bastante común, que al volar despliega unas alas de color azul, lo que le hace bastante vistoso. Sin embargo, cuando está posado, se mimetiza bastante con el terreno, con lo que es mucho más dificil verlo. 

Oedipoda caerulescens

Este otro es del grupo de las langostas, y su nombre es Tettigonia viridissima, bastante más grande que el resto y de un color verde brillante. En la foto lateral se observan perfectamente los palpos maxilares.
 
Tettigonia viridissima, vista lateral.

 Y nada más por hoy. En breve volveré con otro grupo de insectos y sus bocas.





domingo, 15 de julio de 2012

MARIPOSA ÍCARO Y UNA SORPRESA...

Hola amigos:
Os presento a la mariposa ícaro (Polyommatus icarus), una mariposa diurna bastante común por toda la península, aunque no especialmente abundante. Os la traigo porque durante este curso me he topado con ella varias veces en las salidas al campo, si bien las fotos son de dos ocasiones en las que, por su peculiaridad, me pareció interesante fotografiarla. 

Polyommatus icarus
La primera de las ocasiones en las que nos encontramos, fue en las lagunas de Villafáfila, allá por el mes de marzo. Hacía frío, y la pobre mariposa estaba bastante quieta y aterida. Por eso pude cogerla con mucho cuidado, para poder sacarle una foto en la que se vieran bien las antenas.
Las antenas de las mariposas son todo un mundo. Algún día os hablaré de todas las funciones que encierran estos apéndices. A modo de avance, sí os contaré que les sirven de balancín cuando vuelan y que en ellas se sitúan los sentidos del tacto y del olfato de estos animales. 

Cabeza de mariposa ícaro.
Además, presentan notables diferencias entre las mariposas diurnas y nocturnas. 
Las mariposas diurnas, entre las que se encuentra nuestra protagonista ícaro, presentan las antenas siempre terminadas en una especia de maza. Además de esto, otra peculiaridad es que cuando descansan, sobre todo en su dormitar nocturno, cierran las alas plegadas, de manera que descansan con ellas en posición vertical. 

Antenas en forma de maza.
Las mariposas nocturnas, a las que llamamos normalmente polillas, presentan sus alas siempre horizontales cuando se descansan. Y, además, nunca tienen sus antenas terminadas en esa especie de maza que presentan las diurnas. En la mariposa nocturna que os enseño en la foto (hecha en Villardeciervos, Zamora, el año pasado) podéis observar como la mariposa tiene sus antenas en forma de pluma.

Antenas de mariposa nocturna, en froma de pluma.
Nuestro segundo encuentro se produjo hace unas dos semanas en Navasfrías, Salamanca, donde estuve pasando unos días con los alumnos, y con Bego, profe de prácticas, que nos acompañó durante la estancia. 
Uno de los días nos acercamos a ver las antiguas minas de Wolframio (una excursión, por cierto, muy recomendable) y allí, a la entrada de las minas, nos esperaba nuestra vieja conocida, la mariposa ícaro. 
Parecía otra que cuando nos vimos en Villafáfila, mucho más colorida y activa, por el calor (era uno de los días más calurosos de este año) y nuestra amiga ya no estaba medio adormilada encima de una planta aguantando el frío, sino que revoloteaba sin parar y se dedicaba activamente al apareamiento. En la foto que os muestro podéis ver a la mariposa ícaro apareándose, lo que nos permite observar la diferencia entre el macho y la hemabra (conocida como dimorfismo sexual) El macho es el ejemplar más azulado, mientras que la hembra presenta tonos más marrones. 

Macho (azul) y hembra (marrón) de mariposa ícaro apareándose.
El apareamiento de las mariposas se prolonga bastante en el tiempo, pudiendo pasar incluso de las 24 horas. Cada mariposa hembra se aparea una única vez en la vida, y parece que elije al macho no en función del tamaño (como se creía) sino en función del brillo de los dibujos de sus alas. Cuando se ha producido el apareamiento, la hembra pone los huevos en una planta específica, ya que la oruga solo puede alimentarse de ella (como las orugas de la mariposa de la seda, que se alimentan de hojas de morera...)


Volviendo a las minas de Wolframio, hoy os presento dos naturalezas dinimutas por el precio de una, jeje. 
A la entrada de una de las minas nos sorprendió la aparición de ¡UN MUSGO FLUORESCENTE! 
No sé si se aprecia bien en la foto, pero la visión era espectacular. Preguntamos al guía de las minas sobre qué podía ser lo que ocasionase ese fenómeno, pero nos dijo que no se sabía, y que los pocos que habían intentado darle una explicación no se ponían de acuerdo. Pudiera ser por el Wolframio (que se utiliza para fabricar tungsteno, el material con el que están hechos los filamentos de las bombillas) aunque en la mina también hay gran cantidad de arsénico que podría ser absorbido por los musgos. En cualquier caso, y aunque no tengamos lcaro el origen de esta maravilla, merece la pena acercarse hasta allí para disfrutarla.
Musgo fluorescente a la entrada de las minas.
 ¡Ah! Y ya que gran parte de las fotos de esta entrada están hechas en su compañía, permitidme que desde aquí les de un saludo a mis alumnos y les agradezca su buen hacer durante esos días, así como a Bego, nuestra nueva profe de Biología.

Y esto es todo, amigos, ¡hasta la próxima entrada!

jueves, 5 de julio de 2012

Encuentros esperados e inesperados...

Hola amigos!
De nuevo tengo que empezar esta entrada pidiendo un poco de perdón a Pepe, jeje, porque voy a inmiscuirme en su blog de "bichos grandes", pero sé que lo entenderá, sé que entenderá lo que disfruto con esta entrada, y lo que espero que disfrutéis vosotros. 
Dicho esto, os contaré que he estado unos días en Puebla de Sanabria, precisamente con Pepe, y que ayer me disponía a regresar hacia Salamanca... 
Salí de Puebla a eso de las nueve y media de la noche, y desde el principio tuve la sensación de que todo era perfecto a mi alrededor para ver "bichos" La luz perfecta, la temperatura perfecta. Solo había un problema... ¡Me había dejado la cámara de fotos en el maletero!
Aún así, como últimamente estoy cada vez más convencido de que salen más bichos cuanto menos equipo llevas (yo creo que nos vigilan...) pues decidí que la cámara se quedaba en el maletero...
Tras recorrer el tramo de autovía, y salirme a la carretera que va hacia Zamora, la sensación de que las cosas se movían a mi alrededor era indescriptible. Una de esas veces en las que sientes que la vida te rodea. Y aunque iba conduciendo solo, me sentía, de alguna manera, acompañado por la naturaleza hirviente a mi alrededor. Fue unos kilometros después, cuando aparecieron ante mis ojos...
Sí, amigos, cuatro ciervos pastando al lado justo de la carretera. Impasibles ante el paso de uno de tantos y tantos coches. 
Ràpidamente, mi cerebro funcionaba a toda velocidad. ¡NO PARES! Primero, para no asustarlos, pero sobre todo para no asustarme yo. Aunque la visión de cuatro ejemplares de ciervo sea todo un espectáculo, la prudencia y seguridad debe estar por encima de todo. Avancé por la carretera unos metros, me salí en una zona resguardada, saqué la cámara del maletero, monté el objetivo, preparé el equipo, y me di la vuelta, puesto que había visto que justo enfrente de donde se encontraban los ciervos pastando había una entrada donde podía dejar el coche fuera de la carretera. 
Así que, di media vuelta, avancé despacito hasta donde estaban, aparqué, saqué la cámara por la ventana y... comenzó el espectáculo. La luz ya no era muy buena, pero aún así me despaché a gusto con los cuatro ciervos.
En las fotos se puede apreciar que eran dos hembras y dos machos. Las hembras las de los laterales y los machos en el centro. Si os fijáis en las cornamentas de los machos, veréis que el de la derecha es un macho más joven, un vareto, ya que solo tiene una cuerna, por lo que probablemente tenga solo un año, mientras que el macho de la izquierda tiene ya al menos un par de años.

Las cuernas de este segundo macho no son totalmente simétricas, lo cual le podría traer problemas a la hora de luchar, aunque es posible que esos problemas no sean muy importantes, ya que las cuernas conocidas como "luchaderas" (las que se observan como más pequeñas en la foto y saliendo hacia adelante) están en su posición correcta. 
En fin, que los cuatro se quedaron mirándome, se alejaron un poquito, cosa que agradecí, porque estaban tan cerca que no me cabían todos en la foto y se quedaron un buen rato ahí, muy tranquilos, pues ante cualquier movimiento mío podían resguardarse rápidamente entre los árboles cercanos. Esperaron hasta que, minutos más tarde, volví a dejar la cámara, coger el coche y marcharme de allí. Ya os he contado que, a veces, uno siente que empieza a interferir demasiado en la vida de los bichos. Es el momento de marcharse... ya habrá otras ocasiones para el reencuentro...
En cuanto me marché, se acercaron otra vez a la zona donde estaban pastando, y siguieron allí, como si nada, sin saber que habían quedado inmortalizados y que hoy ocuparían este espacio...

Y, aunque no quiero enrollarme mucho, os diré que hubo algo que redondeó el viaje de vuelta cuando la noche tejió su manto. Sí, LA LUNA, esa luna tan maravillosa, a veces oculta, a veces tan presente, pero siempre ahí, siempre en su sitio, dispuesta a regalarnos instantes como estos...

Nada más salir, cuando parece un inmenso disco de fuego...
Un poco después, todavía anaranjada, pero ya recortada sobre el negro cielo...
Y al fin, cuando alcanza su cenit, siempre preciosa, elegante, nunca me canso de mirarla...
 Y esto es todo, amigos... ¡Hasta la próxima entrada!


miércoles, 20 de junio de 2012

LA FLOR DE LA PASIÓN

Hola amigos: 
Después de un tiempo sin escribir (el fin de curso nos ataca implacablemente) os traigo hoy una naturaleza diminuta un poco peculiar. Sí, hoy dejo por un momento la fauna y me paso a las flores. 
Todo porque el lunes pasado, caminando por un barrio salmantino cámara en mano, me topé con estos bellos ejemplares de la flor de la pasión, que siempre me ha resultado una planta bastante curiosa, y me dije ¡voy a hacer unas fotos para el blog! 

Flor de la pasión.
Así que, entre exámenes y correcciones, entre afortunados y calabazas (siempre hay quien las da y quien las recibe por estas épocas...) os traigo... la flor de la pasión. 
Lo primero que quiero hacer es explicar su nombre. Muchas veces habremos oído las palabras flor de la pasión o fruta de la pasión y hemos pensado en un significado más bien sensual...


Nada más lejos de la realidad. Tanto la flor de la pasión como su fruto (el llamado maracuyá) pertenecen a una familia de plantas tropicales, y reciben este apelativo debido a los primeros misioneros que llegaron a "las américas" y que creyeron ver en ellas algunos elementos de la Pasión de Cristo, dándole el nombre de flos passionis, flor de la pasión o del sufrimiento... 
Sí, fijaos bien, de acuerdo con su interpretación de la flor, esta presenta 5 elementos:
1. La corona de filamentos, semajante a la corona de espinas.
2. Los tres estilos y estigmas, que serían tres clavos, dos de las manos y uno de los pies.
3. El pedúnculo que los sostiene (androginoforo), o columna de las flagelaciones.
4. Los cinco estambres, a modo de cicatrices de las cinco heridas recibidas por Cristo en la cruz.
5. Las hojas, con froma de lanza con la que le perforaron el pecho. 

(si queréis un esquema de las partes, haced click AQUÍ)

Y, bueno, ya sabéis como puede volar la imaginación de las personas, viendo cosas casi inimaginables, así que en los tiempos siguientes, lejos de olvidarse de ello, cada vez se le fueron añadiendo más elementos, esta vez mucho más rebuscados, que si hay treinta glándulas en las hojas que recuerdan las treinta monedas de judas, que si los zarcillos son las cuerdas con que ataron a Jesús, etc.
Las passifloras son lianas que viven en estado salvaje (más bien debiera decir natural) en las selvas de Sudamérica. Nosotros las hemos introducido en nuestra zona como "enredaderas", de manera que las utilizamos para cubrir verjas o vallas con su maraña de tallos. Cuando florecen lo hacen muy profusamente, y los vistosos frutos de color naranja también adornan lo suyo. Ya os he comentado que reciben el nombre de maracuyá, y pueden utilizarse para obtener bebidas refrescantes. 


La passiflora presenta propiedades medicinales. Se toma en infusión y es un muy buen relajante, ayuda a conciliar el sueño y tiene efecto vasodilatador y relajante muscular. También se usa en pacientes que se están deshabituando de alguna adicción, o para tratar depresiones nerviosas. Aunque, sin duda, su mejor efecto es el provocar un sueño muy similar al sueño fisiológico. Por tanto es una buena opción para esas infusiones de antes de ir a la cama...
Pero... ¡cuidado amigos! Hay especies de passiflora que tienen propiedades alucinógenas, así que escojamos bien aquella que tomamos, o nuestros sueños se convertirán en auténticas pesadillas...uuuuhhhh!!!

Y eso es todo por hoy, que me esperan los exámenes, empeñados en no corregirse solos...
Prometo volver pronto, con nuevas entradas de nuestra NATURALEZA DIMINUTA.



jueves, 17 de mayo de 2012

¡HAN LLEGADO LOS ABEJARUCOS!

Hola amigos:
Hoy vengo a contaros que, como cada año, una pareja de abejarucos ha llegado a Carbajosa, a uno de los jardines que se encuentra a escasos 100 metros de mi casa. 

Pareja de abejarucos, acechando desde su posadero.

Los ví el martes 15 de Mayo, desde el coche cuando volvía de trabajar, y no pude dejarlo para más adelante, así que llegué a casa, cogí la cámara de fotos y... aquí os los traigo.
Os contaré que el abejaruco es de la familia de los martines pescadores, de las carracas o de las abubillas. Son inconfundibles, por su bello colorido, y también por su forma de volar, muy acrobática, con aleteos muy rápidos y planeos con las alas abiertas...

Abejaruco escondido entre las ramas

Les gusta vivir en sitios que presenten una zona arbolada en la que posarse, con árboles que tengan ramas rectas, para desde allí esperar a sus presas, y que tengan también un talud arenoso donde hacer el nido. 
Comen principalmente abejas (de ahí su nombre) pero no le hacen ascos a otros bichos voladores, como libélulas, avispas, escarabajos... Se sabe que son bastante inmunes al veneno, pero aún así, cuando cazan bichos con aguijón venenoso, los golpean varias veces contra la rama que usan de posadero, para sacarles el máximo veneno posible. 

Entre las hojas...

Cuando terminan de digerir su alimento, forman una bola con los restos no digeribles (sobre todo las cubiertas quitinosas de los insectos) y lo echan otra vez por la boca, constituyendo las denominadas egagrópilas, al igual que las lechuzas, cernícalos, etc.
Crían hacia Mayo-Junio. Para ello, fabrican un nido que consiste en un agujero en el talud arcilloso, excavado por ambos progenitores y en el que la hembra pone varios huevos (de 4 a 7) que incubará durante tres semanas. 

Posado a la entrada del nido, en un talud arcilloso.

Pues esto es todo. Después de un tiempo siguiéndolos, durante el que pude incluso acercarme hasta su nido, pensé que quizá estaban acusando demasiado mi presencia, así que... me marché sin hacer ruido. Aunque me costó, he de reconocerlo, absorto como estaba en la presencia de esta vista tan preciosa, uno debe saber cuando retirarse, máxime si lo hace con la certeza de volvernos a encontrar en el camino. ¡Os espero!
 
¡Hasta la próxima!


miércoles, 25 de abril de 2012

TRANSGÉNICOS

Aunque Pepe me va a tener que perdonar, porque tardaré unos días más en mostraros los entresijos de algunas mariposas, no podía dejar pasar la ocasión para hablaros de los organismos transgénicos.
Ante vosotros tenéis una naturaleza diminuta que, en este caso, es muy muy muy diminuta: unas bacterias...
Pertenecen a la especie Escherichia coli, presente en grandes cantidades en nuestro intestino, y que nos permite hacer bien la digestión, además de ser un gran aliado de nuestro organismo, pues fabrica vitamina K, que nosotros absorberemos en el intestino grueso y utilizaremos en el proceso de coagulación sanguínea.
Aunque, en verdad, no os traigo aquí esta bacteria por estas razones, sino por otras bien distintas que os descubro poco a poco. 
Antes de nada, no sé si os he contado que soy profesor de Biología en un IES de Ciudad Rodrigo. Durante estos días, hemos realizado una práctica de laboratorio, consistente en integrar un gen en estas bacterias, en concreto un gen de una proteina denominada GFP (green fluorescent protein) producido por la medusa Aequorea victoria, y que le confiere la propiedad de ser bioluminiscente (parece sacada de la mismísima peli de Avatar). Es decir, hemos hecho bacterias transgénicas luminosas. Si estáis interesados en conocer más sobre la proteína GPF podéis "picar" aquí
Para ello, partiendo de un cultivo de bacterias similar al que tenéis en la primera fotografía, hemos cogido varias colonias (cada redondelito que veis es una colonia de miles de bacterias) y las hemos puesto en dos pequeños tubos, llamados Eppendorf.
En uno de los tubos (que llamaremos -) hemos dejado las bacterias tal cual, y en el otro (que llamaremos +) las hemos puesto en contacto con un plásmido (esto es, un fragmento de ADN) que contiene el gen de la proteína GFP, un gen de resistencia al antibiótico ampicilina y un gen de control, en este caso de arabinosa. 
De esta manera, si añadimos ampicilina (un antibiótico) al medio de crecimiento, nos aseguramos que solo crecen las bacerias que han incorporado el plásmido, porque es éste quien les confiere resistencia, mientras que las otras se mueren.
Además, podemos regular la fabricación de GFP añadiendo arabinosa (un azúcar) en el medio donde crecen las bacterias. De esta forma, si la bacteria tiene arabinosa para comer, leerá el gen y fabricará la proteina fluorescente, y si no tiene arabinosa, pues no lo leerá y no será fluorescente.
Así las cosas, volviendo un poco atrás, retomo nuestras bacterias en dos tubos distintos. Recordemos que en el tubo menos (-) la hemos puesto sola, y en el tubo más (+) la hemos puesto en compañía del plásmido. 
Ambos tubos los pasamos por hielo y por un baño de agua a 42 ºC, para que la bacteria tenga un choque térmico y "deje entrar" al plásmido. Y con lo que nos queda... procedemos a sembrar cuatro placas.
En la primera placa, sembramos las bacterias del tubo menos (-) en un medio de cultivo normal, sin nada de especial, así que crecen bacterias normales, sin ningún tipo de "añadido". Al cabo de unos días vemos que...
Placa 1. Medio de cultivo normal. Bacterias normales (-).
En la segunda placa se siembran bacterias del tubo menos (-), es decir sin plásmido, en un medio de cultivo que contiene un antibiótico, la ampicilina. Como las bacterias no tienen plásmido, pues no resisten al antibiótico, y mueren. Por eso veis esta placa tan vacia, aquí no crece nadie...
Placa 2. Medio de cultivo con antibiótico. Bacterias normales (-) No crece nada.
En la tercera placa sembramos bacterias del tubo más (+) en un medio de cultivo con ampicilina, exactamente igual al anterior. ¡Anda! Entonces... ¿por qué aquí crecen las bacterias? Pues porque estas eran del tubo más (+) que sí tienen plásmido, y por tanto son resistentes a ampicilina.
Placa 3. Medio de cultivo con antibiótico. Bacterias transgénicas (+) Crecen pero no "lucen"
Si observamos esta placa con luz ultravioleta, nos daremos cuenta de que las bacterias no presentan bioluminiscencia. ¿Por qué? Pues porque no tienen arabinosa, y entonces no fabrican la proteina GFP...
Placa 3 vista con la luz UV para ver que las bacterias no "lucen"
Para eso hemos de irnos a una cuarta placa, en la que el medio de cultivo tiene amplicilina y arabinosa. La ampicilina es la responsable de que solo crezcan las bacterias que han incorporado el plásmido en su interior, y así seleccionamos las bacterias transgénicas, y la arabinosa es la responsable de que la bacteria "lea" las instrucciones para fabricar la proteína fluorescente (GFP) y la fabrique. 

Placa 4. Medio con antibiótico y arabinosa. Crecen las bacterias transgénicas (+)
Así que, cuando iluminamos esta cuarta placa con luz ultravioleta, podemos observar su bonito color...
¡¡¡¡HA FUNCIONADO!!!!
Placa 4 iluminada con luz UV. ¡¡¡LUCEN!!!
 Os dejo una foto conjunta de las 4 placas iluminadas por luz UV. Para que podáis comparar. 



Y, como la entrada ya es demasiado larga, hoy lo dejo aquí, ya hablaremos en otra ocasión de los transgénicos en general. Aunque no haya sido de "bichitos", espero que os haya gustado...
No quiero despedirme sin agradecer, en mi nombre y en el de mis alumnos, a la Universidad de Salamanca el material prestado para la práctica, y a Bego, alumna en prácticas del Master en Educación Secundaria, y verdadero alma de la práctica. ¡Gracias por explicarnos todo tan bien!
Hasta la próxima...

jueves, 5 de abril de 2012

TIPÚLIDOS

Hola amigos!
Paseando estos días en los que la temperatura está siendo agradable, pero además han caído cuatro gotas (no sé si se le puede llamar llover a esto, ya que realmente nos haría falta mucho más) me he encontrado con unos pequeños animales que no lo son tanto. Quiero decir, que dentro de nuestra naturaleza diminuta, son ¡unos pequeños gigantes!

Típula posada sobre el cesped.
Son las típulas, esos seres que supongo que muchos hemos confundido alguna vez con grandes mosquitos, e incluso hemos atacado en nuestras casas, arreándoles sin contemplación con una zapatilla o un trapo de cocina y deshaciéndonos de ellos por miedo a que "nos piquen"
Nada más lejos de la realidad. Estos animales sufren las consecuencias de parecerse tanto a grandes mosquitos. Las típulas de nuestra zona (en el mundo hay miles de especies de este grupo de dípteros) tienen hasta 6 cm de envergadura y unas patas enormes, que cuelgan con dejadez mientras realizan un vuelo torpón que les lleva a darse con todo o contra todo. Además, tienen un aparato bucal en forma de un pequeño hocico que, lejos de servir para picar, usan para alimentarse de detritus y sustancias vegetales en descomposición.

Típula, mostrando su aparato bucal en forma de hocico.
Aprovechando que, además, una de ellas se metió en mi casa ayer por la tarde, quisiera aprovechar estas fotos para contaros lo que son los halterios. Son dos órganos situados tras las alas, y con una pequeña "cabeza" en el extremo, a modo de alfileres clavados en el abdomen. Se mueven de manera muy similar a las alas, pero cuando el animal cambia de dirección, los halterios siguen durante un momento agitándose en la dirección anterior (por la inercia de las "cabezas") Esto hace que se envíen una serie de señales al cerebro del animal, lo que le permite realizar los ajustes necesarios para continuar el vuelo.

Halterios, dos pequeños "alfileres" situados bajo las alas.
Las larvas de típula, voraces como pocas, atacan al cesped comiéndose sin miramientos su raiz. Y además, son bastante resistentes a los insecticidas. Sirven de alimento a muchos pájaros, que a veces se acercan a nuestros céspedes en su busca. 
Cuando, tras la metamorfosis, alcanzan su fisonomía adulta, tienen poco más que hacer que buscar una pareja para reproducirse. Generalmente hay muchos más machos, y se organizan en "fiestas" donde conocer a hembras para aparearse. Cuando se establece una pareja, se retiran de la "fiesta" para entregarse a sus juegos amorosos. Los machos que quedan solteros se van a intentar buscar más hembras, así que suelen ser los grandes mosquitos lentos y torpones que nos aparecen de vez en cuando en nuestras casas. Así que, la próxima vez que veáis uno, pensad que no pican, no muerden, no quieren vuestra sangre... Y que, aunque estos torpones os arrollen, cebeceen, pisen o choquen contra vuestra cara una y otra vez...  probablemente estén pasando un mal de amores...

Esta era una hembra. Posó para mí en mi mano... y luego voló.
Lo mejor es atraparlos con la mano hueca, con cuidado, pues es fácil desprenderles alguna de las patas si intentamos cogerlos. Y luego, abrir la ventana y dejarlos marchar deseándoles mejor fortuna en la próxima ocasión...

domingo, 25 de marzo de 2012

DE PALOMAS Y MARIQUITAS.

Hola amigos:
Una nueva entrada, para contaros las aventuras columbófilas. 
Durante esta semana, y al hilo de las llamadas realizadas tras encontrar la paloma en el jardín, se ha puesto en contacto conmigo el dueño de la paloma atacada, al que espero poder presentaros en la próxima entrada. El caso es que, como os contaré en breve, están ahora de campeonatos, así que tenemos que hacer un esfuerzo por cuadrar la agenda para ir a ver las palomas, hacerles fotos y contaros en que consisten los citados campeonatos. 

Mientras tanto os contaré que el fin de semana pasado estuve en Martinamor (un pequeño pueblo de Salamanca) pasando el fin de semana en una casa rural y, entre otras cosas, me encontré con unas viejas amigas por primera vez en esta primavera, las mariquitas. 

Mariquita sobre un crocus.
Cuando les he enseñado estas fotos a algunos amigos, me he dado cuenta de la cantidad de nombres que se le ponen a este insecto, que si mira que mantangorri más bonita, que si la coquita de Dios, que si... en fin. Es una de esas veces que uno entiende la necesidad de los nombres científicos, en este caso Coccinella septempunctata.
El caso es que, para ser un escarabajo, es un animal que infunde cariño y es muy apreciado por todo el mundo. Incluso nadie (o casi nadie) tiene reparo en dejar que pasee por sus manos, aún siendo del mismo grupo de animales que las mismas cucarachas. Imaginaos si fuese un poco más grande y negro entero... je je
Os contaré varias cosas. Primera, que lo que vemos de la mariquita, es decir ese rojo con puntos negros, no es su caparazón, sino unas alas exteriores endurecidas (élitros) y transformadas en una especie de cubierta, que abren para dejar salir las alas interiores cuando quieren volar. 
 
Coloración aposemática de la mariquita.
 Estos colores tan brillantes le confieren lo que se denomina coloración aposemática. Mediante el aposematismo, las mariquitas mantienen alejados a los depredadores, ya que los animales suelen asociar los colores rojos o naranjas con veneno, de tal manera que no se comen a las mariquitas por temor a que les sienten realmente mal. 
Las mariquitas pasan el invierno hibernando bajo las hojas muertas, y cuando se sienten atacadas, primero se hacen las muertas, dejándose caer y escondiendo las patas. Pero si se sienten molestadas, despliegan las alas y se van...

Coccinella septempunctata, vista frontal.

Y otra cosa interesante de las mariquitas es que comen pulgones. No solo pulgones, sino también cochinillas, pulgas, ácaros y otras plagas que pueda haber en el jardín. En las 3 a 6 semanas que dura la vida larvaria de la mariquita, pueden llegar a consumir ¡¡¡cerca de 5000 pulgones!!! Al hilo de esto os contaré también que en el jardín en el que cayó la paloma siempre me ocupo de tener unas cuantas mariquitas que "limpien" las plantas de pulgones. Si a esto añadimos un insecticida "ecológico" que fabrico haciendo una infusión de colillas de cigarros en agua, rara vez he tenido que recurrir a insecticidas convencionales. Lo mejor de todo es que la nicotina, que es quien actúa como insecticida en este caso, no les afecta a las mariquitas. 
Y con esto os dejo por esta entrada. Volveré para contaros más cosas sobre las palomas mensajeras.


Las mariquitas son grandes comedoras de pulgones.

Pero antes me gustaría dejaros con el nombre que tienen las mariquitas en la zona donde nací, en tierras palentinas. Allí, mi abuela las llamaba santantillas. Que nombre tan bonito ¿verdad?