jueves, 5 de abril de 2012

TIPÚLIDOS

Hola amigos!
Paseando estos días en los que la temperatura está siendo agradable, pero además han caído cuatro gotas (no sé si se le puede llamar llover a esto, ya que realmente nos haría falta mucho más) me he encontrado con unos pequeños animales que no lo son tanto. Quiero decir, que dentro de nuestra naturaleza diminuta, son ¡unos pequeños gigantes!

Típula posada sobre el cesped.
Son las típulas, esos seres que supongo que muchos hemos confundido alguna vez con grandes mosquitos, e incluso hemos atacado en nuestras casas, arreándoles sin contemplación con una zapatilla o un trapo de cocina y deshaciéndonos de ellos por miedo a que "nos piquen"
Nada más lejos de la realidad. Estos animales sufren las consecuencias de parecerse tanto a grandes mosquitos. Las típulas de nuestra zona (en el mundo hay miles de especies de este grupo de dípteros) tienen hasta 6 cm de envergadura y unas patas enormes, que cuelgan con dejadez mientras realizan un vuelo torpón que les lleva a darse con todo o contra todo. Además, tienen un aparato bucal en forma de un pequeño hocico que, lejos de servir para picar, usan para alimentarse de detritus y sustancias vegetales en descomposición.

Típula, mostrando su aparato bucal en forma de hocico.
Aprovechando que, además, una de ellas se metió en mi casa ayer por la tarde, quisiera aprovechar estas fotos para contaros lo que son los halterios. Son dos órganos situados tras las alas, y con una pequeña "cabeza" en el extremo, a modo de alfileres clavados en el abdomen. Se mueven de manera muy similar a las alas, pero cuando el animal cambia de dirección, los halterios siguen durante un momento agitándose en la dirección anterior (por la inercia de las "cabezas") Esto hace que se envíen una serie de señales al cerebro del animal, lo que le permite realizar los ajustes necesarios para continuar el vuelo.

Halterios, dos pequeños "alfileres" situados bajo las alas.
Las larvas de típula, voraces como pocas, atacan al cesped comiéndose sin miramientos su raiz. Y además, son bastante resistentes a los insecticidas. Sirven de alimento a muchos pájaros, que a veces se acercan a nuestros céspedes en su busca. 
Cuando, tras la metamorfosis, alcanzan su fisonomía adulta, tienen poco más que hacer que buscar una pareja para reproducirse. Generalmente hay muchos más machos, y se organizan en "fiestas" donde conocer a hembras para aparearse. Cuando se establece una pareja, se retiran de la "fiesta" para entregarse a sus juegos amorosos. Los machos que quedan solteros se van a intentar buscar más hembras, así que suelen ser los grandes mosquitos lentos y torpones que nos aparecen de vez en cuando en nuestras casas. Así que, la próxima vez que veáis uno, pensad que no pican, no muerden, no quieren vuestra sangre... Y que, aunque estos torpones os arrollen, cebeceen, pisen o choquen contra vuestra cara una y otra vez...  probablemente estén pasando un mal de amores...

Esta era una hembra. Posó para mí en mi mano... y luego voló.
Lo mejor es atraparlos con la mano hueca, con cuidado, pues es fácil desprenderles alguna de las patas si intentamos cogerlos. Y luego, abrir la ventana y dejarlos marchar deseándoles mejor fortuna en la próxima ocasión...

7 comentarios:

  1. Una vez má, Ernesto, me ha sorprendido gratamente tu relato sobre la naturaleza diminuta, con una información tan completa relacionada con las típulas que, tantas cuantas veces se han puesto a mi alcance, las he liquidado, pensando (por lo que veo, erróneamente) que me pudieran picar o causar alguna molestia. A partir de ahora, no correraán ningún peligro por mi parte cuando se acerquen a mi presencia.
    Qué bueno que alguien como tú, nos haga ver el error en el que algunos hemos estado por ignorancia.
    Buen trabajo, Ernesto.
    Saludos. Luis

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    1. Gracias por el comentario.
      De mi parte, y de parte de las típulas! jejeje
      Saludos.

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  2. Curiosísima entrada de un insecto que es un perfecto desconocido aunque sea tan visible y visto. Un saludo.

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    1. Sí, curiosísima desde el principio... Si antes digo que esto son 4 gotas, que no se le puede llamr llover...
      Un saludo.

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  3. No sé, no sé si a partir de ahora, Ernesto, y después de tus excelentes, amplias y curiosas explicaciones, sabré diferenciar a un típula como este de un mosquito “chupasangre” común. No sé. Sí es posible que me pare a observar su hocico y esas otras características que lo diferencian; pero si me equivoco y me pica, tú serás responsable colateral de mi hinchazón y picor. Quedas avispado (avisado, quería decir)
    Vas a conseguir que nos caigan simpáticos algunos seres que hasta ahora no los teníamos como tales ni por asomo o desconocíamos totalmente. Lo estás consiguiendo y lo que estamos aprendiendo.
    Saludos, Manuel

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  4. Jajaja, ¡Pero Manuel! ¡Si es muy fácil!
    Si el mosquito tiene más de 4 cm de "eslora"... ¡no pica!
    Y gracias por el comentario, un saludo.
    Ernesto.

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